-"Por la protección y recuperación de nuestras cañadas" fue el lema.
La gran Fiesta de la Trashumancia volvió a Madrid. La Asociación Concejo de la Mesta, responsable de 1.100 ovejas llegadas desde toda España, cumplió con la tradición -establecida en 1418- y pagó 100 maravedíes al Ayuntamiento por permanecer tres días pastando en Madrid.
Más de 1.000 ovejas y más de un centenar de cabras usaron las cañadas reales para llegar a la Casa de Campo de Madrid en la trashumancia. Recorrieron miles de kilómetros en el duro invierno para alimentarse en la capital de los pastos en su periferia.
La Fundación Trashumancia y Naturaleza trajo el folclore a la capital y la reivindicación. Denuncian que el 50% de los ganaderos en España tienen más de 70 años y que no hay relevo generacional. Por ello, piden más ayudas para que no se pierda la ganadería extensiva. "Suben los costes, pero no lo que cobra el sector", apuntan.
Varias centenares de ovejas merinas y varios machos cabríos (estos últimos, dirigidos por Julián, de Porzuna, en Ciudad Real) transitaron por el centro de Madrid. Salieron de la Casa de Campo, subieron hacia la Almudena y por la calle Mayor acabaron en la Plaza de la Villa.
Allí, el teniente de alcalde Borja Carabante les recibió, dio la bienvenida y cobró los 100 maravedíes para permitir la trashumancia en la ciudad.
Luego, la comitiva de pastores y bovinos, seguida por grupos folclóricos de todo el país, se encaminó a la Plaza Mayor, tomó la calle Toledo y regresó a la Casa de Campo.
Acampados en Sol se reunieron con los trashumantes para darles su apoyo y hacer visible la lucha por una vivienda digna.
Una tradición con más de 600 años de vida







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